17 nov. 2017

Amados, cada consagración, cada palabra que me dirigís es escuchada y atendida. Que no lo percibáis con los sentidos del cuerpo no quiere decir que no se os responda.
Las realidades sobrenaturales quedan ocultas al hombre viador, pero la Fe en Mí le sostiene unido a Mi Santo Corazón, a Mis Deseos y Designios para él, a Mí Acción benéfica sobre él.
Por ello es tan importante en estos momentos, la labor de confirmar a todos en la fe, afianzarlos en la confianza en Mi Amor infinito y divino.
Hacedlo unos para con los otros, ya que Mi Santo Espíritu os impele a ello.
Confiad en Mí, para todo.
Recibid Mi Bendición de hoy, para todos.
Somos UNO

8 nov. 2017

Lo más preciado de nuestra Fe es Jesucristo mismo

¿Renunciar a lo más preciado de nuestra Fe católica?
¿en aras de qué?
¿de qué valor del mundo me voy a fiar?
¿de la palabra de quien voy a hacer depender mi cosmovisión sino tan solo de Jesucristo?
¿Renunciar a lo más preciado?
¡JAMAS!

Renunciar al mundo y sus máximas : ¡SÍ!
Renunciar a ser pastoreados por lobos vestidos de oveja: ¡SI!
Renunciar a toda doctrina contrapuesta a la de Nuestro Señor Jesucristo: ¡SI!

Sinceramente hablando, creo que algunos personajes han perdido totalmente el norte, o ¿acaso sirven a dos señores?
Y ya sabemos como termina la historia de los que andan divididos en su corazón.
Mal, rematadamente mal.

¡Nosotros queremos vivir la Vida Eterna que el Señor nos ofrece!
Por eso libre y voluntariamente nos adherimos a la hermosa doctrina de Jesucristo, plasmada por el soplo divino en los 4 santos Evangelios, custodiada con amor y cuidados exquisitos por la Esposa de Cristo, su iglesia, que Él mismo fundó sobre la fe y la persona de Pedro.
¡2000 años de historia cristiana no se puden fulminar en unos pocos años de locura pasajera!
¡Que no!
He dicho. NON PRAEVALEBUNT

7 nov. 2017

La Luz de Cristo

¡Lumen Christi!




" En verdad os digo, el que crea en Mí, hará las obras que Yo he hecho, y aún más grandes las hará, porque Yo voy al Padre. Y Yo haré todo lo que pidáis en Mi Nombre, de manera que el Padre sea glorificado en el Hijo.  Podéis pedirme lo que queráis en Mi Nombre, que Yo lo haré. "

Evangelio según San Juan, 14: 12-14

5 nov. 2017

Cantemos a la verdadera y real Presencia de Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar



Canta, oh lengua,
el misterio del glorioso Cuerpo
y de la Sangre preciosa
que el Rey de las naciones
Fruto de un vientre generoso
derramó en rescate del mundo.
Nos fue dado,
nos nació de una Virgen sin mancha;
y después de pasar su vida en el mundo,
una vez propagada la semilla de su palabra,
Terminó el tiempo de su destierro
Dando una admirable disposición.
En la noche de la Última Cena,
Sentado a la mesa con sus hermanos,
Después de observar plenamente
La ley sobre la comida legal,
se da con sus propias manos
Como alimento para los doce.
El Verbo encarnado, Pan Verdadero,
lo convierte con su palabra en su Carne,
y el vino puro se convierte en la Sangre de Cristo.
Y aunque fallan los sentidos,
Solo la fe es suficiente
para fortalecer el corazón en la verdad.
Veneremos, pues,
Postrados tan grande Sacramento;
y la antigua imagen ceda el lugar
al nuevo rito;
la fe reemplace
La incapacidad de los sentidos.
Al Padre y al Hijo
sean dadas Alabanza y Gloria,
Fortaleza, Honor,
Poder y Bendición;
una Gloria igual sea dada a
aquel que de uno y de otro procede.
Amén.

25 oct. 2017

Auxilium cristianorum et Salus credentium

Hay dos pilares importantísimos en la iglesia católica que forman un núcleo indestructible de nuestra fe bimilenaria:

La Presencia real, viva y actuante de Jesucristo en la Santísima Eucaristía, de lo cual se deduce la importancia trascendental del sacerdocio católico, que ha sido querido por el mismo Jesucristo.

La devoción tierna y confiada a la Virgen María, Madre de Jesucristo, y por lo tanto Madre de Dios y Madre nuestra por Voluntad divina. 

No es casualidad que San Juan Bosco nos hable de estas dos columnas, ya que le fue revelado que, en estos últimos tiempos de apostasía generalizada dentro y fuera de la iglesia de Jesucristo, el maligno iba a combatir especialmente estas dos realidades benditas de la única iglesia santa del Señor.



Por eso estimemos en alto grado cada Santa Misa en la que podamos participar, viviéndola con toda atención y participación, siendo conscientes de que en un futuro no muy lejano, podríamos llegar a tener verdaderas dificultades para asistir a una Santa Misa, en la que un sacerdote, válidamente ordenado, la celebrara siguiendo la liturgia correcta y adecuada, para la transubstanciación de las especias, siguiendo fielmente las Palabras del Señor, tal y como nos lo mandó, en la última Cena.

Demos gracias por cada Santa Misa bien vivida, ofreciendo con el sacerdote celebrante el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, su alma y su divinidad al Padre Bueno de los cielos, en expiación por nuestros pecados y los pecados del mundo entero, como pueblo sacerdotal que somos todos.

" Por su dolorosa Pasión ten Misericordia de nosotros y del mundo entero ". Y ofrezcámonos con Él al Padre Eterno, para que en cada uno de nosotros se cumpla perfectamente el plan divino que Dios tiene trazado, desde nuestra concepción.

En segundo lugar, y no menos importante, cultivemos una tierna y constante devoción a la Virgen que como rezamos en los Misterios de Gloria, es Reina del Universo, junto al Rey de reyes, Jesucristo, Vencedor de todo mal y todo pecado. Con Ella no te cansas, decía un santo, de Ella nunca hablaremos suficiente, nos recomendaba otro santo, y es que Nuestra Madre del cielo nos sigue cuidando como podemos comprobar en Lourdes, en Fátima, en La Salette y en tantas otras apariciones marianas aceptadas por la iglesia y en las que Nuestra Madre nos pide oración y penitencia.

Será que nos va tan mal, porque oramos poco, o no oramos nada. Y porque no nos arrepentimos de nuestros pecados, no hacemos penitencia por ellos, apartándonos de nuestra tendencia al pecado, ayudados por la gracia poderosa que se nos concede en una confesión bien hecha.

Lo sabemos todo, sí. Pero conviene recordarlo de forma especial en estos tiempos, en los que voces dentro del seno de nuestra Madre, la iglesia, pretenden de forma sibilina debilitar nuestra fe, descafeinarla, como solemos decir, desencarnarla como si el Verbo Divino jamás se hubiera hecho hombre en el seno de la Inmaculada.

Animo, Yo he vencido al mundo, nos dice el Señor, hoy más que nunca.

11 sept. 2017

Dulce Nombre de María

Mañana, martes, 12 de setiembre, celebraremos la festividad del dulce nombre de María. Dulce por quien lo tiene, que es verdaderamente única en su especie, reservada, mujer fuerte y decidida, y al mismo tiempo sumamente dócil y obediente, llena de amor a Dios y amor al prójimo, llena de Espíritu Santo, por lo tanto, sede de la Sabiduría divina que es Jesucristo mismo, arca de la nueva alianza de Dios con la humanidad en Jesucristo, su amado hijo, que así la convierte en consorte del mismo Dios, hija, esposa y madre del UNO y TRINO. Y por decisión del Señor , en sus últimos momentos, en la cruz, madre de todos los creyentes en Jesucristo, sin distinción. Muchos la tienen por madre y ni lo piensan, lo saben ni lo aprecian. Por eso, oremos y ofrezcámonos a Ella, para que como esclavos de su amor maternal y en Ella del Amor de Dios en Jesucristo, se cumpla en todos y cada uno de nosotros la amabilísima Voluntad del Altísimo, proyecto divino de vida para cada uno, según Dios. En Él, con Él y por Él, a ti Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo Honor y toda Gloria, por los siglos de los siglos. Amén. 










Si el mar que por el mundo se derrama
tuviera tanto amor como agua fría, 
se llamaría, por amor, María
y no tan solo mar, como se llama.

Si la llama que el viento desparrama,
por amor se quemara noche y día,
esta llama de amor se llamaría
María, simplemente en vez de llama.

Pero ni el mar de amor inundaría 
con sus aguas eternas otra cosa
que los ojos del ser que sufre y ama,

ni la llama de amor abrasaría, 
con su energía misericordiosa, 
sino el alma que llora cuando llama

Autor: Francisco Luis Bernárdez (Argentina)

8 sept. 2017

Nacimiento de la Virgen María






Hoy nace una clara estrella
tan divina y celestial,
que con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace della. 
 
De Ana y de Joaquín oriente
de aquesta estrella divina
sale su luz clara y dina
de ser pura eternamente:

el Alba más clara y bella
no le puede ser igual,
que con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace della.

No le iguala lumbre alguna
de cuantas bordan el cielo,
porque es el humilde suelo
de sus pies la blanca luna:

nace en el suelo tan bella,
y con luz tan celestial;
que con ser estrella, es tal,
que el mismo sol nace della.

Lope de Vega – 1562–1635





7 sept. 2017

Cristo ES




Habla tú, naturaleza, sobre el único que ES
y el único que AMA.

De su Mano surgimos,
y a Él nos dirigimos.

Está sin evidencia,
en la certeza de la Fe
que prestamos a su Verbo
hecho hombre en Israel.

Sigo andando cada dia
y mis ojos ya no ven,
más mi alma Te anhela,
más que nunca
haciendo vela,
vida entera
a Tus Pies.

28 ago. 2017

¿Situaciones invencibles?

Si para ganar a los pecadores para Cristo, lo que hago es ponerme a su nivel, como si el pecado que cometen fuera lo más normal de la vida, flaco favor me hago y flaco favor les hago a ellos también.

La Buena Nueva de Jesucristo siempre queda por encima de cualquier consideración meramente humana.
Para vivirla se hace NECESARIA LA VIDA EN GRACIA DE DIOS. 

No puedo seguir a Cristo, si no procuro vivirla como Él me la enseña. 
En cualquier situación de pecado, la responsabilidad del mismo recae sobre el pecador, aún teniendo circunstancias que mitiguen el grado de malicia empleado. En lo hondo de cada pecado hay una elección libre: O yo o Dios.

Y cuando me prefiero a mí, es precisamente cuando ya no puedo obedecerle.
Si no fuera así, Dios nos sometería a pruebas que quedan por encima de lo que, CON SU GRACIA ( que a nadie es negada ) podemos lograr. Si no lo logramos es o porque no lo intentamos de verdad, o porque ponemos a Dios en segundo o tercer plano. Seamos serios. Seamos honestos , al menos con Dios.

No puedo modificar lo que Dios me pide, ni mitigarlo, ni anularlo a mi gusto, porque piense que ese Mandamiento en realidad no se puede cumplir. Si pienso así, es que AÚN NO ME HE CONVERTIDO, AÚN NO CREO EN JESUCRISTO, AÚN NO TENGO LA FE DE LA IGLESIA.

Dios no nos prueba por encima de nuestras capacidades, y aunque hay situaciones dolorosísimas, el Señor no nos abandona al pecado, al mal. Sino que siempre, si le ponemos EN PRIMER LUGAR en nuestras vidas, podremos, con su gracia, hacer el bien, aún de forma heróica.

Santos tiene la iglesia y todos ellos son verdaderos héroes de Dios, personas que poniendo los intereses de Dios por delante de los propios, con su gracia, consiguen vencer.

¡San Agustín, ruega por nosotros!